sábado, 12 de julio de 2008

Anulando a Perfumo

Esta anécdota es de los tiempos de Bilardo como jugador, se les acercaba un partido muy chivo contra Racing, que en ese momento contaba entre sus filas con Perfumo, y ningún equipo, y menos un jugador encontraba la manera de pararlo... Hasta que intervino nuestro querido narigón: un mes antes del partido entre Estudiantes y Racing, Bilardo consigue el número de teléfono de la casa del Mariscal, y empieza a llamarlo a distintas horas y siempre atendía la mujer, hasta que atiende Perfumo y siempre hacia la misma conversación el narigón:-"¿hola, está Mary?"-"No, ¿quien habla?"-"Anibal, la llamo después", así lo tuvo todos los días llamándolo a la casa hasta el día del partido. A Carlos le tocaba marcarlo a Perfumo en las pelotas paradas y en el primer corner que hay se le acerca y le dice:"¿Te das cuenta?, vos acá jugando y tu señora encamada con Anibal! "El Mariscal no tocó una pelota más en todo el partido! Bilardo había logrado su objetivo de anular a Perfumo.

miércoles, 2 de julio de 2008

Pisalo, pisalo


Se enfrentaban Sevilla y el Dépor, Albístegui jugador del equipo contrario sangraba por la nariz y el masajista del narigón corría a socorrerlo. Carlos Bilardo le gritó a su colaborador “Pisalo, pisalo, que carajo me importa el adversario, los nuestros son los de colorado”.

viernes, 30 de mayo de 2008

Después de Camerún

Cuando llegamos, les hablé en una reunión: “Acá hay dos opciones: vamos en un avión, le damos un paracaídas al piloto y nosotros nos estrellamos contra cualquier cosa o llegamos a la final. Porque hoy nos vieron 1.500 millones de personas y nos tienen que volver a ver esa cantidad”. Después me quedé con los más grandes hasta las 7 de la mañana, pieza por pieza; y a la mañana, con los chicos, también pieza por pieza. Cuando fuimos a almorzar les miré la cara a todos, zuuummm: los que habían jugado estaban todos callados; y los que no, hablaban todos. Miré, miré, miré, y dije: tengo que pegar un sacudón, tengo dos días. A la una de la tarde les dije: “Señores, la formación para el próximo partido es ésta”. A la noche los que hablaban ya no hablaron más porque sentían el nerviosismo. Por la rejita de la concentración yo veía lleno de periodistas, lleno. Me acordé de un libro de un alemán que había perdido una batalla y se había cortado el pelo, emprolijado, vestido bien. Y yo hice igual: perfume, todo. Pasé, pasé, hola, cómo les va y llegué al medio. Después, Maradona me dijo: “Es la primera vez en mi vida que no me para nadie”. Sí, estaban todos esperándome a mí.

sábado, 10 de mayo de 2008

Motivando a los pibes

En la semifinal contra Italia, la noche anterior al partido, Carlos Bilardo los despierta a todos y los lleva hasta la puerta, donde encontraron una bandera argentina quemada. Bilardo le dice a los jugadores: "Ven, ven como son los tanos, mañana en la cancha van a hacer lo mismo". Los mas jóvenes (Goycochea, Cannigia) estaban furiosos, pero los mas veteranos del plantel (Ruggeri, Batista, Maradona) sabían bien que el que había hecho eso era el narigón para motivarlos.

jueves, 10 de abril de 2008

Entretiempo con Brasil

Se disputaban los Octavos de Final del Mundial de Fútbol de Italia en 1990 y Argentina, tras haberla pasado realmente mal, empata casi “milagrosamente” 0 a 0 con Brasil. Ya en el vestuario, los jugadores esperaban la charla técnica del entrenador Carlos Bilardo, ellos esperaban un largo discurso pero El Narigón no aparecía, no decía nada. Cuando solo faltaban 2 minutos para salir a jugar el segundo tiempo apareció Bilardo y dijo sus palabras “muchachos, lo único que les voy a decir es que si queremos ganar no se la demos más a los de amarillo“.

martes, 25 de marzo de 2008

En la quinta

Había un asado en la casaquinta de Carlos Bilardo, en Moreno. Al mediodía, un grupo de siete u ocho muchachones, se acercó a la tranquera y desde allí gritaron: "¡Doctor!, tenemos un desafío...". "Bueno, ¿a que hora?", preguntó el entonces entrenador de la Selección Nacional. Y ahí nomás se armó el partido. Un rato antes de la hora acordada, unos veinte pibes comenzaron a pelotear en el potrero de al lado, que estaba lleno de lomas y pozos. Bilardo se quedó unos minutos mirando como pateaban antes de ver quienes serían sus probables compañeros de equipos, todos amigos cargados de años y kilos, quienes seguían de sobremesa. Entonces llamó a su hermano Jorge, le señaló el potrero y le dijo: "Ahí hay unos cuantos buenos. Andá y deciles que nos falta gente. Hacé como que elegís al voleo y traé a los dos que están en cuero, al de remera roja y al grandote de pantalón lila...". El picado duró hasta que el sol se acostó y, por supuesto, el equipo de Bilardo ganó por muerte. ¡Si les había sacado a los mejores jugadores!

miércoles, 5 de marzo de 2008

La casa del narigón

Carlos Bilardo, recuerda lo que ocurría con la casa que tiene en el Bajo Flores cuando era entrenador del seleccionado nacional: “ Me reventaban el frente a piedrazos hasta que me avivé: antes de cada Mundial ponía el cartel “SE VENDE” y, más tarde, ya con todos los partidos encima, le agregaba otro de “VENDIDO”. Igual cuando perdimos contra Camerún, en Italia ´90, nos tiraron de todo ”.